Úlceras por presión

Cómo curar escaras en ancianos sin causar daño

¿Por qué las escaras son más frecuentes en personas mayores?

Las escaras en ancianos, también conocidas como úlceras por presión, aparecen con mayor frecuencia debido a factores como la movilidad reducida, la fragilidad cutánea y la disminución del flujo sanguíneo asociada al envejecimiento. Estas lesiones suelen desarrollarse en zonas óseas como el sacro, los talones o las caderas, y pueden evolucionar rápidamente si no se tratan de forma adecuada. ¹

En personas mayores, la piel es más fina y vulnerable, por lo que el tratamiento debe realizarse de forma cuidadosa para evitar lesiones adicionales. Un cuidado continuado y respetuoso con la piel resulta clave para curar escaras sin causar daño añadido. ¹ ²

Evaluar la escara antes de iniciar el tratamiento

Antes de empezar cualquier tratamiento es fundamental valorar la categoría de la lesión y el estado general del paciente. Una correcta evaluación permite seleccionar las medidas más adecuadas y evitar intervenciones que puedan resultar agresivas para la piel envejecida. ²

Durante esta valoración es importante observar aspectos como el color de la piel, la presencia de humedad, el dolor o la aparición de signos de infección. La revisión frecuente ayuda a detectar cambios y a adaptar el tratamiento de forma segura. ² ³

Aliviar la presión: el primer paso para curar escaras sin causar daño

El alivio de la presión es la medida más importante para favorecer la cicatrización, ya que permite recuperar el flujo sanguíneo en la zona afectada y evita que la lesión avance. ¹ Las principales pautas incluyen:

  • Cambios posturales frecuentes: modificar la posición del paciente reduce la presión mantenida sobre la escara y facilita la oxigenación del tejido. En personas mayores debe realizarse con suavidad para evitar fricción o molestias. ²
  • Uso de superficies especiales de apoyo: colchones y cojines anti escaras ayudan a redistribuir la presión, disminuyendo el riesgo de empeoramiento de la lesión y mejorando el confort del paciente. ² ³ 
  • Movilización progresiva: siempre que sea posible, pequeños movimientos o ajustes posturales favorecen la circulación y reducen la aparición de nuevas lesiones. ²

Aplicar estas medidas de forma constante es clave para una curación segura y eficaz. ²

Tratamiento local de la úlcera por presión en personas mayores

Después del alivio de la presión, el siguiente paso es establecer un tratamiento local adaptado a la fragilidad cutánea propia del envejecimiento.¹ ²
El manejo local se basa principalmente en dos fases: la higiene de la piel o de la lesión y el tratamiento tópico adecuado. Estas medidas pueden aplicarse tanto en fases iniciales de riesgo como cuando la úlcera ya está presente.

Fase 1 del tratamiento local: Higiene y limpieza
La higiene constituye el primer paso en el cuidado de la piel en riesgo o de una úlcera por presión.³
Debe realizarse con suavidad, utilizando soluciones apropiadas y evitando la fricción excesiva, ya que la piel envejecida es más fina y vulnerable.
Se recomienda:

  1. Limpiar la zona con soluciones indicadas para el cuidado de la piel o de heridas.
  2. Evitar productos irritantes o antisépticos innecesarios.
  3. Secar la piel mediante pequeños toques, sin frotar.

Una limpieza adecuada ayuda a mantener un entorno favorable para la cicatrización y reduce el riesgo de infección.³ ⁴

Fase 2 del tratamiento local: Aplicación de ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO)
Tras la higiene y valoración de la piel o de la lesión, debe integrarse el uso tópico de formulaciones con ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO).² ⁶
Los AGHO contribuyen a:

  • Mejorar la microcirculación cutánea.
  • Favorecer la hidratación y elasticidad de la piel.
  • Reforzar la función barrera cutánea.
  • Ayudar a mantener la integridad de la piel.

En personas mayores, donde la piel presenta mayor fragilidad, este tipo de cuidado puede aplicarse tanto en fases de prevención como en el manejo local de lesiones en estadios iniciales, siempre bajo la valoración del profesional sanitario.² ⁶

Uso de apósitos según la evolución de la lesión
Cuando la úlcera presenta determinadas características —como mayor profundidad, presencia de exudado o estadios más avanzados— puede ser necesario incorporar apósitos específicos como parte del manejo local.³

  • La elección del apósito dependerá de factores como:
  • El estadio o categoría de la úlcera.
  • La cantidad de exudado.
  • El estado de la piel circundante.
  • La tolerancia cutánea del paciente.

En personas mayores se priorizan materiales que:

  • Mantengan un ambiente húmedo controlado.
  • Protejan la piel perilesional.
  • Minimicen el dolor durante el cambio.

La selección del apósito debe realizarse siempre bajo indicación del profesional sanitario y adaptarse a la evolución clínica de la lesión.³ ⁵

Medidas de apoyo para favorecer la cicatrización

Nutrición e hidratación
El estado nutricional influye directamente en la capacidad de curación del organismo. En personas mayores, una alimentación insuficiente puede retrasar la recuperación y aumentar el riesgo de complicaciones.²
Para favorecer la cicatrización se recomienda:

  • Asegurar un aporte adecuado de proteínas, esenciales para la reparación del tejido.
  • Mantener una correcta hidratación diaria, que ayuda a conservar la elasticidad de la piel.
  • Garantizar un aporte energético suficiente, evitando pérdida de masa muscular.

Una buena nutrición complementa el tratamiento local y mejora la evolución de la escara.² ³

Prevención de nuevas escaras
La prevención es fundamental incluso cuando la lesión ya está en tratamiento. Las personas mayores presentan mayor riesgo de recurrencia si no se mantienen cuidados continuados.¹
Las medidas preventivas más eficaces incluyen:

  • Vigilancia diaria de la piel,
  • Control de la humedad y la fricción,
  • Cambios posturales regulares,
  • Uso de superficies adecuadas,
  • Fomentar la movilidad siempre que sea posible.

Mantener estas pautas ayuda a reducir la aparición de nuevas escaras y mejora la calidad de vida del paciente.² ⁴
Puedes ampliar información sobre estas pautas de prevención en este enlace.

¿Cuándo consultar con un profesional sanitario?
Las úlceras por presión en personas mayores deben ser siempre valoradas y seguidas por un profesional sanitario.¹ ³
Aunque en fases iniciales puedan parecer superficiales, su evolución puede ser rápida si no se aplican las medidas adecuadas.
Es imprescindible consultar cuando:

  • La escara aumenta de tamaño o profundidad.
  • Aparece dolor intenso o cambios en el color de la lesión.
  • Se observa mal olor, exudado abundante o signos de infección.
  • El paciente presenta enfermedades crónicas que puedan dificultar la cicatrización.

En el caso de las UPP, el cuidado domiciliario nunca sustituye la valoración clínica. El seguimiento profesional permite ajustar el tratamiento, prevenir complicaciones y asegurar una evolución adecuada.

Curar escaras en ancianos sin causar daño requiere un abordaje cuidadoso que combine alivio de la presión, limpieza suave, protección de la piel y medidas preventivas continuadas. Adaptar el tratamiento a la fragilidad cutánea propia del envejecimiento permite favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de recurrencia. ¹ ²

Si quieres más información sobre escaras y úlceras por presión, no dudes en visitar nuestro blog, donde encontrarás contenidos especializados sobre prevención, cuidado de la piel y recomendaciones para su manejo diario.


1.      Mayo Clinic. Bedsores (pressure ulcers): symptoms and causes.
2.     https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/bed-sores/symptoms-causes/syc-20355893
3.     NICE. Pressure ulcers: prevention and management.
4.     https://www.nice.org.uk/guidance/cg179
5.     Mayo Clinic. Bedsores – Diagnosis and treatment.
6.     https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/bed-sores/diagnosis-treatment/drc-20355899
7.     NHS. Pressure ulcers (pressure sores).
8.     https://www.nhs.uk/conditions/pressure-sores/
9.     EPUAP/NPIAP/PPPIA. Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries.
10.   García-Fernández FP et al. Ácidos grasos hiperoxigenados y lesiones por presión. Gerokomos.