Úlceras por presión

Etapas de las úlceras por presión: cómo identificarlas a tiempo y cuidar la piel desde el inicio

Cuando cuidamos de una persona mayor o con movilidad reducida, es habitual prestar atención a muchos aspectos de su bienestar. Sin embargo, el estado de la piel también es fundamental, ya que puede verse afectado con facilidad cuando una misma zona del cuerpo soporta presión durante mucho tiempo.¹

Las úlceras por presión —también conocidas como escaras— no aparecen de un día para otro. En muchos casos comienzan con pequeños cambios en la piel que pueden pasar desapercibidos, pero que son una señal de alerta.²

Saber identificar estas primeras fases y actuar a tiempo puede marcar la diferencia y evitar que la lesión avance.¹ ²

¿Cómo empiezan las úlceras por presión?

Las escaras se producen cuando una zona del cuerpo permanece demasiado tiempo apoyada, lo que dificulta la circulación sanguínea en esa área.¹

Esto ocurre con más frecuencia en personas que:

  • Pasan muchas horas en la cama o sentadas
  • Tienen movilidad reducida
  • Necesitan ayuda para cambiar de postura¹ ²

Las zonas más habituales son el sacro (parte baja de la espalda), los talones, las caderas o los glúteos.¹

Al principio, la piel no está rota, pero empieza a dar señales de que algo no va bien.

Etapa 1: cuando la piel avisa

Esta es la fase más importante, porque todavía estamos a tiempo de evitar que la lesión avance.

Lo que puedes observar es:

  • Una zona enrojecida que no desaparece al cambiar de postura
  • La piel puede estar más caliente al tacto
  • Puede haber molestias o sensibilidad en esa zona¹ ²

Aunque no haya herida, este enrojecimiento ya indica que la piel está sufriendo. En este momento es clave actuar.

Además de aliviar la presión, es recomendable empezar a cuidar la piel de forma específica para ayudarla a recuperar su equilibrio.

En este sentido, pueden utilizarse productos con ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO),indicados para la prevención de las úlceras por presión y en fases iniciales (categoría I), ya que ayudan a mejorar la hidratación, reforzar la barrera cutánea y favorecer la microcirculación.³ ⁴

Puedes ampliar información sobre este tipo de cuidado aquí.

Etapa 2: cuando la piel empieza a dañarse

Si no se actúa a tiempo, la piel puede empezar a romperse.

En esta fase puede aparecer:

  • Una pequeña herida superficial
  • Una ampolla
  • Una zona abierta o erosionada¹ ²

La piel está más sensible y aumenta el riesgo de infección, por lo que es importante extremar los cuidados y consultar con un profesional sanitario.

En general, ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO), se utilizan en prevención y en fases iniciales, cuando la piel aún no está abierta.

No obstante, de forma excepcional, algunos productos específicos como Mepentol® pueden utilizarse también en lesiones de categoría II, ayudando a mantener un entorno adecuado para la piel y favoreciendo su recuperación.

Etapas más avanzadas: cuando la lesión se profundiza

En fases más avanzadas, la lesión puede afectar a capas más profundas de la piel e incluso a tejidos internos.¹

En estos casos, el tratamiento es más complejo y siempre debe estar supervisado por profesionales sanitarios.² Por eso, la clave está en no llegar a este punto.

Por qué es tan importante detectar la escara a tiempo

Cuando una úlcera por presión se detecta en su fase inicial:

  • Es más fácil de controlar
  • Se puede evitar que avance
  • La piel tiene más capacidad de recuperación¹ ²

En cambio, cuando la lesión progresa, el tratamiento se vuelve más largo y complejo.


Qué puedes hacer para prevenir que evolucione

Cuidar a una persona con riesgo de escaras implica pequeños gestos diarios que marcan una gran diferencia.

1. Cambiar de postura con frecuencia. Mover a la persona cada cierto tiempo ayuda a aliviar la presión y favorece la circulación.

Si quieres saber más sobre cómo hacerlo correctamente, puedes consultar este contenido del blog.

2. Observar la piel a diario. Dedicar unos minutos al día a revisar la piel permite detectar cambios a tiempo, especialmente en zonas de apoyo.¹


3. Mantener la piel limpia e hidratada. Una piel bien cuidada es más resistente. La higiene suave y la hidratación ayudan a protegerla frente a la presión y la fricción.¹


4. Aplicar cuidados específicos en piel en riesgo. En personas mayores o con movilidad reducida, es recomendable ir más allá de la hidratación básica.

El uso de productos con ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) ayuda a mantener la piel protegida y a mejorar su resistencia frente a la presión continuada.³ ⁴

Puedes consultar más información sobre este tipo de cuidado en:
https://mepentol.es/mepentol/

5. Tener en cuenta otros factores. La humedad, la nutrición o la inmovilidad también influyen en la aparición de úlceras por presión, por lo que es importante abordarlos de forma global.¹ ²


¿Cuándo es recomendable consultar al profesional sanitario?

Es importante pedir ayuda a un profesional sanitario si:¹ ²

  • El enrojecimiento no mejora
  • Aparece una herida o ampolla
  • La piel presenta dolor o cambios visibles
  • Existen dudas sobre cómo cuidar la piel

Una evaluación precoz permite actuar a tiempo y evitar complicaciones.

Las úlceras por presión pueden empezar con algo tan sencillo como un enrojecimiento de la piel. Detectarlo a tiempo y actuar con cuidados adecuados es la mejor forma de proteger a la persona y evitar que la lesión avance.

El cuidado diario, la atención a los pequeños cambios y la protección de la piel son claves para mantener su bienestar, especialmente en personas mayores o con movilidad reducida.

Si quieres seguir aprendiendo sobre cómo prevenir este tipo de lesiones, puedes consultar más contenidos en nuestro blog.

Referencias

  1. National Pressure Injury Advisory Panel (NPIAP). Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries.
  2. European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP), NPIAP, PPPIA. Clinical Practice Guideline. 2019.
  3. López Franco M, et al. Eficacia de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de úlceras por presión. Gerokomos.
  4. Torra i Bou JE. Uso de ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de úlceras por presión.