Riesgo de escaras: primeras señales y cómo prevenirlas
El riesgo de escaras, también conocidas como úlceras por presión, aumenta cuando la piel permanece sometida a presión durante un tiempo prolongado. Son frecuentes en personas mayores, encamadas o con movilidad reducida.¹
Sin embargo, estas lesiones no aparecen de forma repentina. En muchos casos, la piel empieza a mostrar pequeñas señales antes de que se produzca el daño.
Reconocer cuándo una piel está en riesgo permite actuar a tiempo y aplicar medidas preventivas que ayuden a evitar la aparición de lesiones más complejas.
¿Qué significa tener riesgo de escaras?
Una piel en riesgo es aquella que ha perdido parte de su capacidad de protección y resistencia frente a factores como la presión, la fricción o la humedad.
Esto puede deberse a:
- Disminución del riego sanguíneo → menor oxigenación de la piel
- Pérdida de elasticidad
- Sequedad o deshidratación
- Menor capacidad de regeneración¹
En estas condiciones, la piel es más vulnerable y puede deteriorarse con mayor facilidad.
¿Por qué aparece el riesgo de escaras?
El riesgo de escaras aparece principalmente cuando una zona del cuerpo permanece sometida a presión durante demasiado tiempo. Esta presión puede reducir el riego sanguíneo y dificultar que la piel reciba el oxígeno y los nutrientes que necesita.
También pueden contribuir la fricción, la humedad mantenida, la fragilidad de la piel y la dificultad para cambiar de postura.
¿Quién tiene mayor riesgo de desarrollar escaras?
Existen situaciones y perfiles que presentan una mayor predisposición a desarrollar lesiones por presión:
- Personas mayores
- Personas encamadas
- Usuarios de silla de ruedas
- Personas con movilidad reducida
- Personas con incontinencia o exceso de humedad en la piel
- Personas con nutrición insuficiente
- Personas con piel seca o frágil²
Las escaras en ancianos son especialmente frecuentes porque, con la edad, la piel pierde elasticidad, se vuelve más fina y presenta una menor capacidad de regeneración.
Cuando varios de estos factores se combinan, el riesgo de lesión aumenta de forma significativa
Primeras señales de una piel en riesgo de escaras
La piel suele dar señales antes de que aparezca una lesión visible.
Algunos signos de alerta son:¹ ²
Enrojecimiento persistente. Una zona enrojecida que no desaparece al cambiar de postura o retirar la presión puede indicar que la piel está empezando a sufrir.
Sensación de calor o temperatura diferente. La zona afectada puede estar más caliente o más fría que la piel que la rodea, lo que puede ser señal de una alteración en los tejidos.
Molestia o sensibilidad en la zona. Puede aparecer dolor, escozor, picor o una mayor sensibilidad al tocar la piel.
Cambios en la textura. La piel puede sentirse más dura, tensa, blanda o diferente respecto a las zonas próximas.
Endurecimiento o cambios de color. Además del enrojecimiento, pueden aparecer zonas endurecidas o cambios de tonalidad. En pieles oscuras, la señal puede manifestarse como un tono más oscuro, violáceo o diferente al habitual.
Estas señales corresponden a fases iniciales en las que la piel aún está intacta, pero ya existe una alteración.
Si quieres entender mejor cómo evolucionan estas lesiones, puedes consultar este contenido sobre las etapas de las úlceras por presión.
Zonas del cuerpo donde hay que prestar más atención
Las escaras suelen aparecer en zonas donde el hueso está más cerca de la piel y soporta presión.
Las más frecuentes son:
- Sacro
- Talones
- Caderas
- Glúteos
- Codos¹
Revisar estas zonas de forma regular permite detectar cambios de manera precoz.
Cómo prevenir las escaras cuando existe riesgo
El cuidado temprano es clave para evitar la evolución de la lesión.
1. Aliviar la presión.
Cambiar de postura con frecuencia ayuda a reducir la presión sobre la piel y favorece la circulación. Evitar que una misma zona permanezca apoyada durante demasiado tiempo permite disminuir el riesgo de deterioro.
Si quieres saber cómo hacerlo correctamente, puedes consultar este contenido sobre cambios posturales para prevenir las úlceras por presión.
2. Mantener la piel limpia y seca.
La higiene adecuada ayuda a evitar irritaciones y protege la piel frente a la humedad. La humedad mantenida, ya sea por sudor, incontinencia o un secado insuficiente, puede debilitar la barrera cutánea y aumentar la vulnerabilidad de la piel frente a la presión y la fricción.
3. Hidratar la piel de forma adecuada.
Una piel bien hidratada es más resistente frente a la presión y la fricción. La hidratación ayuda a mantener la elasticidad y la función barrera de la piel, aunque en personas con mayor riesgo puede ser necesario complementar este cuidado con productos específicamente formulados para pieles vulnerables.
4. Aplicar cuidados específicos en piel en riesgo.
En personas con riesgo de escaras, puede ser necesario ir más allá de la hidratación básica.
En este contexto, pueden utilizarse productos formulados con ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO), indicados para la prevención de úlceras por presión y el cuidado de la piel en fases iniciales (categoría I).³ ⁴
Los AGHO ayudan a:
- Mejorar la microcirculación cutánea
- Favorecer la hidratación y elasticidad de la piel
- Reforzar la función barrera cutánea
- Ayudar a mantener la integridad de la piel³ ⁴
Además, Mepentol va un paso más allá, ya que combina los AGHO con otros ingredientes que ayudan a cuidar la piel en riesgo. Entre ellos, incorpora cola de caballo, que contribuye a mejorar la elasticidad de la piel, y hierba de San Juan, que ayuda a calmar y proteger la zona.
Gracias a esta combinación, Mepentol ayuda a mantener la piel más protegida y en mejores condiciones frente a factores como la presión o la fricción, contribuyendo a prevenir la aparición de lesiones.
Aunque los AGHO se utilizan habitualmente para prevenir lesiones y cuidar la piel en fases iniciales, cuando todavía no hay una herida abierta, Mepentol también puede utilizarse de forma excepcional en lesiones por presión de categoría II, siempre siguiendo la valoración y las indicaciones del profesional sanitario.
Puedes ampliar información sobre este tipo de cuidado en Mepentol.
5. Revisar la piel diariamente.
Observar la piel todos los días permite detectar de forma precoz cualquier cambio o signo de deterioro.
Conviene prestar especial atención a las zonas de apoyo y comprobar si aparecen:
- Enrojecimiento o cambios de color
- Diferencias de temperatura
- Endurecimiento o cambios de textura
- Dolor o sensibilidad
- Humedad, grietas o lesiones visibles
La revisión diaria también permite comprobar si los signos iniciales mejoran o si es necesario consultar con un profesional sanitario.
¿Cuándo consultar con un profesional sanitario?
Es recomendable consultar si:¹ ²
- El enrojecimiento no desaparece
- Aparece una herida
- Hay dolor o cambios visibles
- Existen dudas sobre los cuidados
Una valoración precoz permite aplicar las medidas adecuadas y evitar complicaciones.
Detectar a tiempo marca la diferencia
Las escaras no aparecen de un día para otro. En muchos casos, la piel muestra señales previas.
Detectar estos signos, actuar de forma precoz y aplicar cuidados adecuados es fundamental para proteger la piel y evitar la evolución hacia lesiones más complejas.
En personas con riesgo, el cuidado diario de la piel es clave para prevenir la aparición de úlceras por presión.
Si quieres seguir aprendiendo sobre cómo cuidar la piel y prevenir lesiones, puedes consultar más contenidos en nuestro blog.